La Coctelera

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Lolita cuenta que tuvo que pedir dinero a su hermana para poder comer

Repasa su vida de luces y sombras junto a Bertín Osborne
Lolita Flores durante el programa de Bertín Osborne | Telecinco

 

La Flores más mediática, Lolita, inauguró la nueva temporada de ‘Mi casa es la tuya’, tras una serie de programas en los que la casa de Bertín se llena de invitados (en plural), y de ahí el cambio en su título: ‘Mi casa es la vuestra’.

Tras un paseo por el casoplón que el cantante de rancheras utiliza como plató improvisado, la primogénita de Lola Flores confesaba que había llegado a pedir dinero a su hermana para comer y pagar la hipoteca.

 

El presente de Lolita está en el teatro

Sin embargo, Lolita ahora se encuentra lejos de ese momento. Su sitio en este mundo del artisteo, tras sufrir porque no sonaba el teléfono, porque nadie se acordaba de darle trabajo, se lo ha devuelto el teatro.

Encima del escenario siente que ha renacido. Más segura, más estable que cantando, aunque en cierta forma siga considerándose cantante: «yo sé que soy cantante. Y además sé que canto bien». Así lo demostró también durante el programa del viernes 30 de noviembre, cantando en directo, cantándole a Bertín.

Como siempre que Lolita concede una entrevista, se sincera y comenta lo que incluso ha quedado en el tintero en otras ocasiones. En este caso, por ejemplo, aquel rumor que enfrentó a ambos en la parrilla por conducir similares modelos de programa. Cuando se tocó este tema, los dos estuvieron de acuerdo en calificar aquello como anecdótico y así, se propusieron acabar con aquella polémica haciendo un programa juntos, como entrevistadores, claro está.

Del amor, prefirió acordarse de su primera canción. No tiene. Lo echa de menos. Pero no llega. 

 

Su clan, su renuncia a la libertad

El momento más emotivo del programa se produjo en la playa, donde Lolita confesó acongojada a lo que había tenido que renunciar por pertenecer a una saga tan popular como los Flores: «A ser libre».

La mayor del clan, sostenida por Osborne, explicaba: «Tienes que medir dónde vas, qué dices, quién eres... Y yo soy gitana y soy libre. Me gusta la libertad y me gustaría ser libre de verdad, en todos los sentidos. Amar a quien me diese la gana, andar como me diese la gana, vestirme como yo quisiera, decir lo que se me ponga en el filo de la lengua».

Previamente había hablado de la relación entre sus padres. Quién era el que mandaba: El Pescaílla, y quién era la Lola de España cuando estaba en su casa. Una madre protectora que tenía miedo por no volver tras aquellas giras por el mundo de entonces.

Por eso, siempre dejaba a su hija mayor un sobre cerrado, para que solo en el caso de que sucediera lo peor, se encargara de abrirlo. «Por suerte, nunca lo abrí», recordaba una emocionada Lolita.

Si algo tenía Lola, que dejó en herencia a los suyos, era aquello que cantaban y contaban los hermanos Flores: el Coraje de Vivir.

 

 

La noche en la que la propia artista se contraprogramaba —en la 2, con su película de Rencor y en Antena 3 con 'Tu cara me suena'—, hubo tiempo de hablar de su madre largo y tendido. Para ello, Bertín le mostró un dibujo que su hija pintó. «De espaldas. Así es como siempre la veía desde atrás del escenario».

Pero Lolita es también aquella frase: «Si me queréis, marcharse». Y en el programa de ‘Mi casa es la tuya’ lo revivió de la manera más especial, volviendo al lugar, aquel altar que nunca pisó, pues se casó en la sacristía, ya que aquel 25 de agosto de 1983, la Iglesia de Marbella estaba abarrotada de quienes adoraban a su madre, que por otra parte, se sentían invitados. Pero ese es otro cantar.

Lola Flores lo fue todo, aunque como decían en América, ni cantaba ni bailaba bien, pero no había que perdérsela. Lola fue, para su hija, su sombra alargada. Tuvo que fallecer para que el público se percatara de que ella existía, en todo su esplendor. Como en Fedra. Hoy en el teatro, ayer en la canción y mañana donde Lolita se sienta en plenitud. Quizá sosteniendo a su primer nieto entre sus brazos.