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Así es Begoña Gómez, mujer de Pedro Sánchez y primera dama en La Moncloa

Begoña tiene 43 años y dos hijas con Sánchez, siempre se ha mantenido en un segundo plano, apoyando a su marido, aunque en alguna ocasión ha sido noticia, como en el caso del escándalo Oxfam
Pedro Sánchez y su mujer Begoña Gómez en una imagen de archivo | La Coctelera

 

A la misma vez que Pedro Sánchez se convirtió en presidente del Gobierno, su esposa, Begoña Gómez, pasó a ser la nueva primera dama. La mujer de Pedro Sánchez ha estado al lado del político en todo momento y siempre ha sido su apoyo, manteniéndose en un segundo plano, aunque en alguna ocasión su nombre haya saltado a los medios, como cuando se vio implicada en el escándalo de Oxfam Intermón.

Una primera dama clásica y deportista a la vez

María Begoña Gómez Fernández nació en Bilbao hace 43 años, pero se ha criado en León. Hasta hace poco trabajó como directora de consultoría en una empresa dedicada al diseño y funcionamiento de equipos comerciales externos: Inmark Europa. En verano cambió este empleo por otro en la empresa Africa Center del Instituto de Empresa. Se trata de una compañía que trabaja para la innovación en el continente africano y en la que ella es la directora.

Sobre las aficiones menos conocidas de la mujer de Pedro Sánchez hay que decir que le gusta mucho cuidarse y hacer deporte, de hecho en alguna ocasión ambos han sido fotografiados de vacaciones en la playa y tanto él como ella han mostrado sus cuidados cuerpos. Además, Begoña, tiene un estilo muy clásico y sobrio que apenas ha tenido que modificar después de que su marido se conviertiera en presidente.

Pedro Sánchez y Begoña Gómez, amor a primera vista

La pareja mantiene una relación desde hace más de una década: «Hace doce años fui con unas amigas a una fiesta y allí coincidimos con un grupo de amigos que me presentaron a Pedro. Bueno, fue un flechazo, la verdad», le explicó a Jesús Calleja en uno de sus programas. Por entonces no se habría imaginado que sería la mujer del nuevo presidente del Gobierno. 

Pedro Sánchez y su mujer Begoña Gómez en una imagen de archivo | La Coctelera

 

Entre Pedro Sánchez y María Begoña Gómez Fernández surgió el amor a primera vista. La pareja acabó casándose en el año 2006, tres años después de conocerse: «Es muy romántico. Me ha escrito cartas de amor. Lo tengo todo guardado en un baúl pequeño de madera», ha explicado la primera dama sobre su marido. En 2005 nació su primera hija Ainhoa y un año después de contraer matrimonio nació su hermana, Carlota. 

La mujer del líder del PSOE y presidente del Gobierno siempre suele acompañar a su marido a los mítines y demás actos públicos. Después de que Sánchez se convirtiera en el dirigente del Gobierno español, Begoña Gómez ha tenido que compaginar su vida como primera dama de La Moncloa y sus compromisos derivados, con su trabajo profesional como directora del Africa Center.

Pedro Sánchez y su mujer Begoña Gómez en una imagen de archivo | La Coctelera

 

Según apunta la revista ‘Semana’, Begoña, que no es una mujer con demasiada ambición por el poder, al parecer, ella prefería seguir viviendo en su residencia anterior antes que tener que mudarse a La Moncloa. Tanto para ella como para sus hijas ha sido un gran cambio aunque no han tenido más remedio que acostumbrarse.

Relacionada con el escándalo Oxfam

Una de las polémicas más sonadas de su pasado tuvo que ver con la ONG británica Intermon Oxfam. Algunos cooperantes de dicha entidad fueron acusados de haber contratados prostitutas en Haití cuando acudieron a ayudar después del terrible terremoto del año 2010 que dejó el lugar completamente destruido. El caso generó un gran revuelo y la mujer de Pedro Sánchez se vio envuelta en todo ello. 

Begoña Gómez se vio implicada en el escándalo Oxfam aunque finalmente se probó que no tuvo nada que ver | GTRES

 

Muchos medios aseguraron que Begoña Gómez Fernández era la directora general de Oxfam, cosa que la relacionaba directamente con todo lo sucedido, sin embargo, la información acabó por ser falsa. El caso es que por aquella época ella trabajaba para Inmark Europa y uno de los clientes de la compañía era la ONG, es ahí donde residía su vinculación con ella.

La empresa de la que era directora de consultoría contrataba promotores para la ONG, pero no cooperantes como también se había llegado a decir, por lo que, finalmente, se pudo probar que no tuvo ninguna relación con el escándalo Oxfam.